sábado, 5 de agosto de 2017

“Sala Civil 2016: 1934 expedientes resueltos”


Fernando Murillo Flores

Luego de solicitar dos veces, durante el año 2015, integrar la Sala Civil de la Corte Superior de Justicia de Cusco, fui designado su presidente para el año judicial 2016. Finalizado dicho año hice conocer al presidente de Corte electo (2017-2018), las razones por las que consideraba me correspondía continuar integrando y presidiendo dicho órgano jurisdiccional.

Las razones fueron estrictamente aquellas que contemplan la Ley Orgánica del Poder Judicial y la Ley de la Carrera Judicial (antigüedad, especialidad, docencia, estudios, etc.), es decir, razones estrictamente legales. Adicionalmente expuse una razón que sin ser legal, consideré que debía tenerse presente, al momento de evaluar la posibilidad de mi permanencia en la Sala Civil. Esta razón era la producción, vale decir, el número de casos resueltos por la Sala Civil durante el año judicial 2016.

Como se sabe, no se me designó integrante de la Sala Civil, sino integrante de la Segunda Sala Laboral de la Corte Superior de Justicia de Cusco para el año judicial 2017.

Acabo de volver de Lima, ciudad en la que el viernes 4 de agosto de 2017 asistí a la ceremonia por el Día del Juez, llevada a cabo en el Palacio de Justicia de la República del Perú. Mi asistencia la dispuso el Consejo Ejecutivo del Poder Judicial, para recibir un reconocimiento público y a nivel nacional, como Presidente de la Sala Civil de la Corte Superior de Justicia, así lo entiendo, por haber logrado superar el 100% el estándar anual de expedientes resueltos durante el año 2016.

Es decir, recibí un reconocimiento público y a nivel nacional, de parte del Poder Judicial por lograr, liderando la Sala Civil de la Corte Superior de Justicia de Cusco, que éste órgano jurisdiccional ocupe el primer puesto en su especialidad e instancia, entre todas las salas civiles (mixtas) a nivel nacional.

El estándar anual de producción para el año 2016 era de 1464 expedientes (100%), la Sala Civil resolvió en 11 meses de trabajo (el mes de febrero de vacaciones no cuenta), un total de 1934 expedientes, vale decir, un 132%, lo que importa 470 procesos más de la meta fijada. Sé que esta producción pudo ser mayor (2000 expedientes o más), pero hubo una huelga prolongada de trabajadores del Poder Judicial al final del año 2016 y algunos problemas que no valen la pena mencionar.

Cuando a finales del año 2016 solicité continuar laborando en la Sala Civil, al margen de las razones legales, expuse – con seguridad – una razón objetiva y tangible: la producción, razón que se vio no sólo confirmada sino reconocida a nivel nacional y de forma pública, como se puede apreciar de la R.A. N° 210-2017-CE-PJ del 7 de junio de 2017 (El Peruano, edición del 19 de junio de 2017. P. 44).

Pero esas razones, las legales, ni la de gestión, que si bien no es legal pero sí de dirección y administración, no fueron suficientes para persuadir a quien le cabía la responsabilidad, de utilizar su capacidad discrecional – limitada por cierto – para permitirme continuar al frente de la Sala Civil. Esto es gracioso en un mundo en el que en la gestión pública se orienta a resultados, y a los que muchas veces se supedita el otorgamiento de recursos.

A cambio, se me designó – como ya se sabe – para integrar una Sala en la que actualmente soy segundo Juez Superior, y dejando de lado mi especialidad, la civil, se dejó también de lado el respeto a mi antigüedad en el cargo (que también es un criterio legal), designando en la Sala Civil, como su presidenta, a una magistrada de segunda instancia que es menos antigua – en el cargo – que el autor de estas líneas. Si esto no es un menosprecio de la especialidad y de la antigüedad en el cargo, no sé qué lo podría ser y más. Pero en fin.

Dejando de lado esto último, escribo estas líneas para nombrar y reconocer a todas las personas que laboraron en la Sala Civil durante el año judicial 2016: Juezas Superiores Titulares, señoras: Miriam Helly Pinares Silva y Yenny Margot Delgado Aybar, y los trabajadores judiciales, señores: Elmer Canal Yepez (relator), Miguel Espejo Rosell (secretario), Nadhim Nicole Josselyne Chávez Zevallos (asistente), Lynda Vargas Manga (asistente), Pool David Medina Pinares (asistente), Abel Quintanilla Cruz (asistente), Cyntia Córdova  Cuellar (asistente), Dante Nino Quispe Ucsa (asistente), María Antonieta Castro Quiroga (diligenciaría), Raiksa Yenca Mollinedo Huayta (asistente), Irene López Quispe (asistente), Cesar Daniel Tapia Atausinchi y Galois Albert Cruz Borda (asistente). Gracias a todos ellos, fue en su representación que el viernes 4 de agosto recibí el reconocimiento público y a nivel nacional a nuestro esfuerzo.

Otros colegas que recibieron reconocimiento por su producción judicial del año 2016 me dijeron que estimaban que este año también lograrían reconocimiento, haciendo alusión a su nivel de producción a la fecha. Uno de ellos me preguntó si el año próximo nos veríamos también, yo le dije no sería posible, pues otra era mi ubicación laboral y desde ella no podía conseguir un objetivo que le es ajeno. Qué pena por su Corte – me dijo – sí es una pena le dije.


En mí sólo queda la satisfacción de haber cumplido con hacer mi trabajo, de una manera disciplinada y organizada; sé que se pudo hacer más y, sinceramente, pensé que se podía hacer más. Sé también que la especialidad, la antigüedad y la eficiencia no importan, al momento de tomar decisiones estratégicas, para el posicionamiento de nuestra Corte Superior de Justicia del Cusco, como lo dije alguna vez, otros son los criterios, pero no esos.